Construir una sociedad apática y sin valores tampoco es una cosa que se consigue de la noche a la mañana, de ahí que durante años algunos hayan estado 'reeducando' a la población para conseguir su ansiada 'contra-sensibilización'.
¿Por qué nuestra sociedad sigue tan alarmantemente apática si los acontecimientos, de alguna forma, nos invitan constantemente a rebelarnos contra muchas de las cosas que están sucediendo desde hace bastante tiempo?
La mayoría de la ciudadanía ha apostado por el individualismo puro y duro, abocándose en los últimos años a un consumismo sin control en el que ya apenas suelen afectar los problemas ajenos y, menos aún, las guerras o las terribles penalidades y miseria extrema por las que están pasando infinidad de países a lo largo y extenso de este mundo, un mundo precisamente que agoniza debido, sobre todo, a ese cambio climático al cual el ser humano está contribuyendo de una forma totalmente negligente y descabellada.
Después de estos años de "bonanza económica"distribuida con un sentido de equidad desastroso, en los cuales todo parecía fácil y sin excesivas complicaciones, han creído que por si solos y sin la ayuda de nadie, siempre serían capaces de afrontar cualquier tipo de complicación a nivel individual. Se llegó a un punto en el cual ya casi nadie se conformaba con tener simplemente una buena casa o un buen coche, sino que dichas pertenencias debían ser mejores que las de sus vecinos. Todos querían más, y más, y más, y desde todas las instancias se les incitaba al consumismo sin control. Desde la misma sociedad se incita al ciudadano a que nadie se pusiera límites, y prueba de ello es que según parece las multitiendas bancos financieras ofrecen creditos sin control,no teniendo en cuenta las capacidades de pago solo importando incitar al consumo descontrolado, sin un mínimo lógico de garantías. La cuestión era ofrecer y ofrecer, y cuantos más clientes existiesen en sus listados, mejor.
En pocos años, prácticamente todo el mundo quedó hipotecado, pero no por unos años, sino de por vida, y cuando muchos se quisieron dar cuenta, ya no había marcha atrás, puesto que acababan de vender su alma al diablo. De repente se dieron cuenta que con intereses de los créditos, vaivenes de mercados, crisis económicas y toda esa tecnocracia económica muchas beses incomprensible para el normal del ciudadano , no les alcanzaba para llegar a fin de mes. Ellos ya no debían trabajar ocho horas, que son aquellas por las que nuestros padres lucharon para así conseguir a las futuras generaciones una mejor calidad de vida para de esa forma tener más tiempo de ocio, sino que ahora se veían obligados a trabajar 10, 12 ó 14 horas para poder llegar a fin de mes y así pagar todas las deudas contraídas.
Y en la actualidad, la gente que todavía tiene el privilegio de no haber perdido su empleo, llega a casa tan cansada y agobiada que lo único que desea es no pensar en nada, simplemente quiere relajarse y, como acabo de decir, 'no pensar'. Y tras atravesar la puerta del ansiado hogar y refugiarse en la comodidad de su sofá, de repente el individuo descubre que en 'la caja tonta' con programas hechos a la medida y así no poder pensar y a la vez recordarle en ese momento de descanso que debes trabajar para poder comprar los artículos que hay te ofrecen y muchas beses te dan ganas de gritar
Paren este tren que me quiero bajar
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